Peter Pan
(Autoretrato)

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Little Miss Sunshine
(Autoretrato)

Little Miss Sunshine

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Cap. 3 - Alto Prado (Penthouse).

“Fumemos un cigarrillo” - Piero.

Cap. 3 - Alto Prado (Penthouse).

Él observa la ciudad desde la terraza, cierra su chaqueta y mete sus manos en los bolsillos para protegerlas del frío, ella sirve vino y se acerca a él, le entrega una copa y brindan.

-¡SALUD!

Él saca de su bolsillo una caja de cigarros, toma uno y lo enciende, disfruta la primera bocanada y luego la deja ir, se vuelve hacia ella.

-¿Qué tal Buenos Aires?

Ella toma un sorbo de vino, piensa un segundo.

-Llena de gente.

-Como todas las ciudades.

-Llena de gente y sin ti.

-Caracas tiene el mismo defecto, llena de gente, gente encontrándose en las esquinas, y sin ti.

-¡Qué envidia esa gente! Te extraño.

-A mí me gusta extrañarte.

-¿Por qué?

-No lo sé, el vino sabe mejor cuando se extraña a la gente.

-Entonces este es el vino más divino que me he tomado.

Él la abraza, ella reposa su cabeza en el hombro de él y miran la ciudad. Ella se reincorpora sobre sí misma y exclama como si se le hubiese ocurrido una idea genial.

-¿Sabes qué extraño?

-¿Qué?

-¡Escuchar Piero contigo!

Ella se va corriendo hacia la sala, busca un disco de acetato “Piero. Caminando por Caracas”, enciende el tocadiscos, pone el disco, toma la aguja y con un pulso quirúrgico la sitúa justo en “Fumemos un cigarrillo”, la melancolía de la guitarra se esparce por toda la terraza, ella se acerca bailando, toma un sorbo de vino, él con la mirada perdida en la ciudad toma un sorbo también, ella le quita el cigarro de la mano y aspira.

-¿En qué piensas?

Él vuelve en sí, la mira.

-Thinking of you.

-¿Ah?

-Hoy en el metro estaba un señor, sentado, parecía cansado, de esos señores que seguramente se despiertan muy temprano, tenía su mirada fija en el piso, perdido en quién sabe qué o quién. ¿Sabes qué hacía especial a ese señor?

-¿Qué?

-Tenía puesta una franela, vieja, desteñida, que decía “Thinking of you” justo sobre el corazón.

-¡Poesía urbana!

-No sabes lo mucho que lamenté no tener la cámara a  la mano para robarle ese momento a ese señor.

-Abusador.

-Pero debe ser que sospechó mis malas intenciones porque luego cerró sus ojos y se echó a dormir. No thinking, no more. Fin.

-Para su bien, no puedes andar robándole la vida a la gente, siempre.

-Siempre, no puedo evitarlo, y mucho menos en el metro, uno siempre piensa en el metro, hace planes en el metro, fantasea en el metro. ¿Tú piensas en el metro?

-¡Claro!

-¿En qué piensas?

-En que nunca nos despedimos como debía ser pero nos hicimos los locos.

-¿Y en qué más?

-A ver. Pienso que te extraño y que extraño a Caracas, a pesar de que me prometí no extrañarte, ni a ti ni a ella, que me hace falta la comida de mi mamá, que cocinar para mí sola es aburrido, que mi cama aquí es más cómoda que la de allá, que extraño mi carro para cantar contigo y con Fabiola, que estoy más flaca, y que Buenos Aires me mantiene tan ocupada que me siento menos sola, tan ocupada que ya no le pienso tanto, algunas veces viene y se va rapidito, o creo que me obligo a que se vaya rapidito, pienso que Mafalda de verdad existió y vive en mi edificio porque hay una señora que tiene el cabello igualito, pienso que quiero dormir abrazada todas las noches, así me dé calor, pienso y me río sola cada vez que recuerdo que me gustabas la primera vez que te vi, pero luego me di cuenta que resultaba mejor ser tu amiga y cantar contigo, que dedicarte canciones y perderlas, las canciones, no quiero perder más canciones nunca jamás, amén.

-No se pierden, se regalan las canciones.

-Se pierden las muy putas.

-Se van, se van, como la canción.

-¿Y tú? ¿Qué piensas en el metro?

-¿Yo?

-Umjúm.

Ella le quita la copa, él piensa mientras ella sirve más vino.

-Está divino este vino.

Ella se acerca y le extiende su copa.

-No me cambies el tema. ¿En qué piensas?

Él piensa otro rato, enciende otro cigarro.

-Está bien. Pienso en si algún día aprenderé a acostarme temprano y despertarme temprano, luego me redimo a mí mismo y pienso que escribo mejor de noche, es el precio que tengo que pagar, que me molesta la gente que camina lento, pero luego me siento culpable porque tal vez yo siempre voy apurado, por levantarme tarde, pienso que mi mamá me dice que haga las cosas con calma y camine lento porque así salen mejor, que mi mamá sigue enferma y yo algunas veces fumo, como hoy, pero que ella y yo no decimos esa palabra, esa palabra tan fea dice, esa palabra tan fea digo, pienso que debo visitarla más a menudo, dormir con ella más a menudo, que en Caracas he dormido con mucha gente pero muy poca ha dormido conmigo, pienso que mi hermano creció y no me di cuenta, siempre que regreso a mi casa me encuentro con un hombre distinto, un hombre mayor, mi hermano con otra voz, otra cara, otro cuerpo, que mis padres envejecen y yo envejezco, que ahora ellos necesitan lentes para leer, lentes para verme bien, para ver que tengo canas, pocas, pero ya se asoman, lentes para ver que me hice hombre lejos, yo con otra voz, otra cara, otro cuerpo, pienso que debo respetar más las cosas que escribo en mi agenda, por respeto al tiempo de los demás, y que me preocupo mucho por el tiempo, pienso que me persigno todas las noches antes de dormir, así no parezca, y algunas veces cuando se me vienen malos pensamientos, pienso que encuentro cierto placer en decir groserías y que a todo el mundo le pasa, que bailo mejor cuando nadie me ve, que me miro al espejo desnudo de vez en cuando, que me molesta la gente que habla mucho porque me quita tiempo, porque yo hablo mucho y le quito mucho tiempo a los demás, pienso en que no sabe lo mucho que le quiero, a pesar de que no lo demuestre, y se queje, se queje de que nunca digo lo que siento, a pesar de que hablo mucho, y que nunca llore, lloro poco es verdad, quisiera llorar más, no me sale, hay algunas películas que lo logran, que llore, benditas sean, pienso que me gusta mucho su foto, pienso en ti lejos, y que aún guardo una carta que me mandaste hace años, correspondencia interna, pienso que te extraño, luego llega mi estación, Bellas Artes, y luego suena el pito del metro, y chao.

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Cap. 2 - Chacao (Calle Miranda).

“Madrigal” - Danny Rivera.

Cap. 2 - Chacao (Calle Miranda).

En la tasca suena “Piel canela” de Bobby Capo. Ella regresa del baño, mientras se sienta se le escapa una sonrisa al ver como él observa concentrado el cuadro que cuelga de la pared.

-¿Y esa cara?

Él vuelve en sí y quita la vista del cuadro.

-¿Cuál? ¿La del cuadro?

-No, la tuya.

-Ah, es que nunca me ha gustado ese cuadro. Esa niña ahí, llorando siempre.

-Uy sí, es como el peor de los escenarios, una niña de color, llorando, la tasca, el bolero sonando.

[Risas]

-La próxima vez que venga le voy a pedir permiso al dueño de la tasca para voltear el cuadro.

-¿Para qué esperar? Hagámoslo ya.

-Pobrecita, déjala que llore.

-Con ese cuadro no me puedo reír sin sentirme culpable.

-Tu nunca te sientes culpable de nada.

[Silencio]

Ella incómoda, toma una servilleta y empieza a doblarla.

-¿Recuerdas cuando me propusiste matrimonio en este lugar?

Él sonríe.

-Con el anillo de juguete.

-¿Qué hacías con un anillo de juguete en el bolsillo?

-Uno nunca sabe cuando se consiga a la mujer de su vida por la calle.

-Osea que ¿todavía llevas un anillo de juguete en los bolsillos?

-No.

-¿Ahora qué llevas?

El vacía el contenido de sus bolsillos sobre la mesa: papeles sueltos, billetes arrugados, dos monedas, un encendedor y un chicle.

-Osea que ya no crees en el matrimonio.

-Digamos que ya no creo en sacarme los sentimientos de los bolsillos.

Ambos toman un trago de sus cervezas.

-Fue muy bonito.

-¿Qué?

-La propuesta, de matrimonio.

-¡Ah! Fue culpa de la música, siempre es culpa de la música.

-¿Qué estaba sonando?

-Madrigal.

[Ella canta en falsete]

-Estando contigo me olvido de todo y de mí…

-…parece que todo lo tengo teniéndote a ti.

-Tú te levantaste y me sacaste a bailar. A mí me daba pena porque no había nadie bailando.

-Aquí nunca baila nadie.

-Y los viejitos de la mesa de al lado nos miraban, encantados de que nos supiéramos ese bolero. Y tú como todo un señor cantándome al oído.

-Es que un bolero se canta al oído o no se canta.

-Hasta que la música se acabó y los aplausos del pobre tipo ese que se acercó a felicitarnos.

-Pobre.

-Tan borracho, pobre.

-Aunque él fue el culpable de que te propusiera matrimonio.

-¡Verdad! Que se sentó a hablar con nosotros, te miró y te dijo que yo era la mujer con la que te ibas a casar.

-Yo recordé entonces que tenía el anillo en el bolsillo, y que te ves más linda en tu perfil derecho que el izquierdo, que me gusta como preparas la carne molida, que aunque no sé hacer café igual te lo tomas, que no cantas bien pero yo tampoco canto bien, que te levantaste a bailar a pesar de que yo no bailo nada, recordé que me interrumpes cuando hablo y que duermes hasta tarde, pero sobre todo recordé que me encantaba despertarme contigo. Y bueno, recordé que tenía el anillo.

-Quiero otra cerveza. ¿Tú quieres una?

-También recordé que siempre cambias el tema de conversación.

Ella le hace señas al mesero para que le traiga otra ronda.

-¿Qué habrá sido de la vida de ese tipo?

-Después que tú te fuiste yo vine un par de veces, él siempre estaba ahí en la barra, como esa noche, contándole a quien se le atravesara la misma historia que nos contó a nosotros.

-¿La de la mujer de Praga?

-Praga, Santiago, Barcelona, al parecer la ciudad siempre cambiaba.

-Fíjate tú, entonces lo que quería era dar lástima.

-No creas, esas cosas pasan, no importa la ciudad.

-¿Tú dices?

-Me consta. Mientras traen las cervezas voy al baño.

Él se levanta y se dirige al baño. El mesero trae dos cervezas. Ella observa el cuadro de la niña llorando, se levanta, lo descuelga. En la tasca empieza a sonar “Madrigal”.

[Estando contigo me olvido de todo y de mí, parece que todo lo tengo teniéndote a ti, y no siento este mal que me agobia y que llevo conmigo, arruinando esta vida que tengo y no puedo vivir…]

Él regresa del baño, en la pared el cuadro al revés, sobre la mesa las dos cervezas, papeles sueltos, billetes arrugados, dos monedas, un encendedor, un chicle, el anillo de juguete.

Eso y nada más.

1- Best Coast “Our Deal” - Dir: Drew Barrymore.

Drew Barrymore y Best Coast fueron los culpables de mi guayabo durante la segunda mitad del 2011 con Our Deal, una trágica adaptación del clásico Romeo y Julieta con estética entre Grease y New Wave. But you never tell me, ‘cause that’s not our deal….

Pd: Pueden ver la versión extendida aquí.

2- A banda mais bonita da cidade “Oraçao” - Dir: Vinísius Nisi.

Sencillo y emotivo, un plano secuencia sobre los rieles de la amistad y el amor a la música, para salvar su corazón hay que ver y escuchar a la banda más bonita de la ciudad.

3- Dënver “Los Bikers” - Dir: Milton Mahan.

Una impecable danza homo-erótica entre el clasicismo y el sadomasoquismo.

4- Arcade Fire “Sprawl II (Mountains beyond mountains)” - Dir: Vincent Morisset.

Arcade Fire regala otro capítulo de su oda a los suburbios, una fantasía sin rostro que pulula entre los campos de fútbol y el dead shopping mal.