
Black Swan (2010) - Dir: Darren Aronosky.
Traté de serle fiel a Aronofsky y esperar para ver Black Swan en el cine pero no me aguanté. Me gustó, no me fascinó, y me parece que algunas cosas estaban demasiado sugeridas desde un principio, pero me sentí muy identificado con todo lo que implica un proceso creativo, desdoblarse y tocar fondo para mutar en alguien más, mirarse en un espejo para reconocerse y encontrar otra persona en él.
Por lo general la asocian con The Red Shoes o Fight Club, pero a mi el juego con los espejos durante la película me trajo a la mente Bonjour Tristesse y Dangerous Liaisons.
“It’s a lie. It’s a bunch of sad strangers photographed beautifully, and… all the glittering assholes who appreciate art say it’s beautiful ‘cause that’s what they wanna see. But the people in the photos are sad, and alone… But the pictures make the world seem beautiful, so… the exhibition is reassuring which makes it a lie, and everyone loves a big fat lie.” ― Closer (2004)

12- Black Swan (2010) – Dir: Darren Aronofsky.
Darren Aronofsky es también de mis directores favoritos, lo admiro muchísimo por la forma de sobreponerse a las restricciones de presupuesto después de los gastos ocasionados por la ambiciosa The Fountain, haciendo películas más austeras como The Wrestler y luego con una historia sencilla pero bien contada, como Black Swan.
Con marcadas reminiscencias a The Red Shoes (1948), Aronofsky muestra como la ambición de Nina (Natalie Portman) por el papel principal en el ballet la hace víctima de sí misma en una metamorfosis kafkiana, provocando una tensión en el espectador que va en crescendo a medida que su personaje se va cortando las uñas, quiebra sus huesos y se quita pedazos de su piel.
En otras palabras, Black Swan es el cambio de plumaje de Aranofsky como director.
Una escena: El intro de la película con la sombra que se convierte en el acompañante de baile de Nina.






